La diabetes autoinmune destruye las células beta del páncreas, responsables de producir insulina. Sin esta hormona, el organismo no puede controlar la glucosa y los pacientes dependen de inyecciones de por vida. Los trasplantes de células beta han fracasado hasta ahora porque el sistema inmunológico las reconoce como extrañas y las elimina.
Para proteger estas células, se han probado dispositivos encapsulantes y medicamentos inmunosupresores, pero ambos presentan riesgos: los encapsulantes fallan con el tiempo y los fármacos aumentan la vulnerabilidad a infecciones y otras enfermedades.
A principios de septiembre se realizó la primera prueba en humanos con células pancreáticas modificadas genéticamente mediante CRISPR para camuflarlas frente al sistema inmune. El estudio, publicado en The New England Journal of Medicine, abre una nueva vía en la búsqueda de una cura para la diabetes, evitando que las defensas del cuerpo destruyan las células trasplantadas.

