El viento del desierto de Coachella volvió a levantar, pero ahora de forma masiva y simultánea, el vestido halter más famoso de la historia del cine. En un homenaje sin precedentes para conmemorar el que habría sido el cumpleaños número 100 de Marilyn Monroe, la ciudad de Palm Springs, California, rompió oficialmente el Récord Guinness a la mayor concentración de personas vestidas como la diva de Hollywood.
El evento, que combinó nostalgia, cultura pop y una enorme dosis de estilo, logró reunir a 1,037 participantes. Con esta cifra, California pulverizó la marca mundial anterior que ostentaba Australia, donde se habían congregado 254 imitadores.

Todo fue por una buena causa
La convocatoria, organizada por la asociación Greater Palm Springs Pride, superó todas las expectativas. Originalmente, los coordinadores se habían fijado una meta optimista de 500 personas. Sin embargo, la respuesta de la comunidad, sin distinción de género o edad, duplicó la apuesta.
Para ser validados de forma estricta por los jueces de Guinness, los participantes tuvieron que cumplir con un riguroso código de vestimenta. Cada «Marilyn» pagó una cuota de inscripción de 75 dólares, la cual incluía un kit oficial con:
- – El emblemático vestido blanco plisado de cuello halter (famoso por la película The Seven Year Itch de 1955).
- – Una peluca rubia platinada con el peinado clásico de la actriz.
- – Gafas de sol y una copa de martini para brindar por la estrella.
Además, el recinto contó con estaciones de maquilladores y estilistas profesionales encargados de pintar los labios de rojo carmesí y colocar el característico lunar en la mejilla de los asistentes. Más allá de la diversión, la recaudación de las entradas fue destinada íntegramente a fundaciones benéficas locales.
¿Por qué Palm Springs? El refugio de la diva
El punto de encuentro no pudo ser más poético: los pies de «Forever Marilyn», la colosal escultura de acero y aluminio de 26 pies (casi 8 metros) de altura esculpida por Seward Johnson, que recrea la famosa escena del respiradero del metro neoyorquino.
Elegir esta ciudad del condado de Riverside no fue una coincidencia estética; Palm Springs fue el verdadero patio de recreo de la actriz durante el apogeo de su carrera en las décadas de 1940 y 1950. De hecho, la leyenda local cuenta que Marilyn fue «descubierta» por primera vez por un agente de talentos precisamente en el renombrado Racquet Club de Palm Springs. Posteriormente, la actriz llegó a ser propietaria de una casa de estilo mediterráneo en el vecindario de Las Palmas, la cual sigue siendo un punto de referencia para los mitómanos que visitan la zona.

«Marilyn Monroe no es solo una figura del pasado; es parte del ADN cultural de esta ciudad», comentaron miembros de la organización. «Ver a más de mil personas celebrar su libertad, su belleza y su impacto en la cultura pop a un siglo de su nacimiento demuestra que su luz no se ha apagado ni un poco».
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