Por primera vez en la historia, un ser humano escala en modalidad ‘free solo’ uno de los rascacielos más altos del mundo.
En un acto que desafía los límites de la gravedad y la lógica, el escalador estadounidense Alex Honnold volvió a escribir su nombre en los libros de historia al ascender los 508 metros del icónico Taipei 101 sin cuerdas, sin arnés y sin margen de error.
La proeza, ejecutada en apenas 92 minutos, dejó sin aliento a quienes presenciaron el ascenso desde las calles de Taipéi, capital de Taiwán.
Con cada movimiento preciso y cada agarre milimétrico, Honnold convirtió la fachada de acero y cristal del que fuera el edificio más alto del mundo en su propio muro de escalada.
“Sabía que era posible, pero no que sería tan hermoso”, declaró el atleta tras alcanzar la cima, con la ciudad extendiéndose a sus pies como un tablero de luces.

Con esta hazaña, Honnold se convierte en la primera persona en escalar el Taipei 101 en modalidad free solo, una disciplina que prescinde de cualquier equipo de protección y que exige una concentración absoluta, una preparación física.
El mundo ya lo conocía por su legendaria escalada de El Capitán, en Yosemite, inmortalizada en el documental Free Solo, ganador del Óscar.
Pero esta nueva conquista urbana, en un entorno completamente distinto, reafirma su estatus como leyenda viva del alpinismo contemporáneo.

Más allá del récord, la imagen de Honnold suspendido entre el cielo y el concreto quedará grabada como símbolo de lo que el cuerpo y la mente pueden lograr cuando se alinean con un propósito, nada es imposible.

