Lyn May es una de las figuras más emblemáticas del entretenimiento en México, con más de seis décadas de trayectoria en cine, teatro y televisión. A sus 73 años, continúa vigente y mantiene una presencia constante en el medio, consolidándose como una de las vedettes más reconocidas del país. Sin embargo, detrás de su éxito también hay una historia personal que marcó su vida y su imagen pública.
Durante una entrevista en el podcast de Nayo Escobar, la originaria de Acapulco recordó un episodio de su juventud que cambió su apariencia. Según relató, cuando era joven aceptó un procedimiento estético para mejorar sus pómulos, sin imaginar las consecuencias. Dos mujeres le ofrecieron el tratamiento y, confiando en que sería algo positivo, accedió.
Con el paso del tiempo, descubrió que le habían inyectado aceite comestible en el rostro, lo que provocó una deformación irreversible. La sustancia se endureció y generó un aumento permanente en sus pómulos, causando complicaciones que la han acompañado durante años. Este episodio se convirtió en uno de los momentos más impactantes de su vida y su carrera.

